El saboteador de la Revista NAH! apareció en el número 2 de NAH! cambiando a último momento un número de teléfono de un aviso publicitario. Lamentablemente para nosotros, su primer ataque fue implacable y brillante. Tuvimos que tachar y reemplazar ese número, uno por uno, de entre 3500 ejemplares.
El saboteador apareció nuevamente en el siguiente número, y creo que se envició. Abrimos una búsqueda, que luego de ofrecer la recompensa por su cabeza, se convirtió en una verdadera cacería.
Y entonces el saboteador se retiró.
Pero no se retiró.
El saboteador de NAH!, presente en este libro.
PÁGINA 80, ABAJO. Donde dice “página 41” debe decir “página 120”
Y claro, saboteador. Sabía que ibas a aparecer. Recibí tu msj de texto que decía “volví y seré millones” y tengo tu celular, aunque debo suponer que es robado. Pero deberías suponer que yo supongo que es robado y ya pedí una triangulación satelital para encontrarte. Pero supongo también que vos supones que yo supongo que eso me saldría muy caro y supones que no lo voy a hacer. Pero ojo, porque yo supongo que vos supones que acá todos suponen que fuiste tu, pero no es así: puede haber sido un error de cualquiera, pero supones que nosotros suponemos lo que todos supondrían si encuentran un error en el libro, que se supone que nadie supone lo que todos suponen pero nadie dice que supone, porque suponerlo significaría suponer que nadie supone lo que todos suponen cuando alguien supone que lo que el otro supone está supuestamente mal.
Pero estate alerta, saboteador: por tus suposiciones... me resbalan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario