
Querido Pocho:
Acá estoy, en el trabajo, de nuevo pensando en ti. Sé que te mentí y te dije que era bailarín de tap, pero como no pagas patente desde el ’96 pensé que si te decía que era policía, no ibas a querer estar más conmigo. No te escapes de mí, Pocho. Soy paco, pero cuando estamos juntos me siento fuera de la ley. Cuando estoy contigo me siento lleno de energía positiva, como una vez que una señora me dijo “pasé en amarillo porque me hace sentir más viva”, me hizo acordarte… y la perdoné.
Cuando te veo se me enciende algo, como cuando le vi el documento a un cabro que agarré fumeteando en un auto y se llamaba igual que tu, qué emoción… y lo perdoné. Perdóname tú a mí ahora Pocho, agarremos un patrullero y salgamos a recorrer los lugares más oscuros del centro urbano villalemanino.
Siempre tuyo, Aldo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario