29/8/07

Se Compra una Chaqueta y en uno de los bolsillos Encuentra el telefono de Steven Seagal


Se desconoce la verdadera procedencia de esa chaqueta. Lo que si se sabe es cómo llego al joven empleado de NAH! que, con una llamada, alcanzó primero el oído y después el corazón de Seagal.

Todo comenzó cuando Carlos, un joven a quien le encantaban los ponys, recibió un mensaje de texto de su ex, Manuela la había escrito: “Te extraño. Te espero hoy a las 2 en nuestro lugar. I miss u. “

Pero manuela nunca apareció. Carlos las espero una hora al lado del baño de la plaza Belén (si, ese era “nuestro lugar”) y después la llamó.

- No, no. Yo no te mandé nada — contestó Manuela seca, muy seca, casi tanto como el pollo del almuerzo del cole.

Otra vez había caído. Carlos caminaba de vuelta a casa, barajando posibles sospechosos y bocetando venganzas dolorosas cuando, en un puesto de ropa usada, encontró una chaqueta muy parecida a la que le habían robado hace 2 semanas en el zoo de Quilpue (Carlos quería tocar a la elefante, le pidió a un guardia que le tenga la chaqueta y, cuando se estaba tomando la foto con la elefante, vio cómo el guardia se iba corriendo).

Efectivamente, miró el cuello de la chaqueta y ahí estaba su nombre, “Carlos”, bordados con los puntos de costura de hilo rosado con los que su vieja decoraba cada prenda de su closet, incluyendo sus calzoncillos de He-Man. Estaba por reclamar cuando al lado vio una chaqueta más bacán que la suya. Rápidamente formuló un plan: confrontaría al vendedor y le pediría La nueva chaqueta a cambio de no acusarlo con su mamá.

Pero su plan duró menos que un helado sobre el miembro de un quinceañero en plena temporada de fiestas. Al llamar al vendedor, Carlos descubrió que no era otro que el temible Chang Tsung, un boliviano que gobernaba su puesto con mano de hierro, pata de palo, ojo de vidrio y un enorme pene de goma.

Su nombre se debía al parecido del boliviano con un viejo de un jueguito de pelea, y a la posterior adicción a ese juego que el vendedor había desarrollado.

“¿Cuánto sale la chaqueta?”

“200” - chilló el viejo

“¡40!” - replico el joven que amaba los ponys

“160” - exclamó Chang Tsung lanzando una mirada intensa y desafiante, aunque un poco estrábica con su ojo de vidrio.

Un regateo: Carlos se había metido en un juego peligroso. La última vez que había intentado regatear, había terminado con toda la discografía de Gloria Trevi y un “Intruso Anal” con su caja original. Todo a cambio de unos pocos billetes y su riñón izquierdo.

“¡60!” - gritó Carlos

“¡120!” - chillo el boliviano, estampando su pene de goma contra el mostrador

“¡Finish Him!” - gritó la mujer del boliviano, con voz tenebrosa.

Carlos había aprendido pocas cosas de su padre antes de que éste se enlistara en el servicio secreto y desapareciera para siempre y una de ellas era no contradecir a un hombre que golpea su pene de goma contra la mesa.

Con su nueva compra, Carlos abandonó el lugar. Todavía confundido, se dirigió a su casa con su nueva chaqueta puesta.

-Nada mal, sin Manuela pero con una chaqueta bacán. Quizás hasta encuentre unas lucas en el bolsi…

¿Epa? ¿Qué es esto?

Un papel con un teléfono. Y un nombre…

Steven Seagal

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